
Estos días he andado demasiado en “depressive mood”. Ni yo mismo entiendo la razón.
El otro día hablando con el Tomandante en una de esas tardes de barbaridades y más, me cuestionaba yo el porque ese sentido de victima ante la vida. Ya alguna vez escribí que somos una especie de neuróticos, que sueña la vida de una forma pero la vive de otra. Nos encanta imaginar en lugar de actuar y nos la pasamos pensando como podrían ser las cosas, pero nunca como son en realidad.
La idea de estar solos nos aterra, pero estamos tan casados con ella, que a veces la idolatramos. Amasamos típicos pensamientos de victimas, de derrotistas y pesimistas. Algunas frases que hacemos nuestros himnos en este inmenso mundo de soledad y autocompasión son tan pinches y predecibles, pero en realidad, cómo nos joden la vida. Ahora puedo pensar en un par. La de “voy a morir solo” o la de “ninguna mujer fue hecha para mí” siempre están en mente.
Otras veces, somos tan consumistas, que sin darnos cuenta, recreamos en pensamientos retorcidos y masoquistas, especies de películas, donde el principal protagonista somos nosotros mismos. El cuadro siempre es el mismo. Es un día gris, como si vivieras en Londres o alguna otra ciudad de Inglaterra, y de “soundtrack” algo de buen “Folk” estilo M. Ward o Damien Rice o Cat Power o cualquier grupo que sea de tu agrado para deprimirte. Nos la pasamos pensando y sintiendo autocompasión por nosotros mismos. Vemos como en la cinta estamos solos, perdidos.
Después de fantasear tu vida llena de fatalidad, prendes un cigarrillo y piensas “que miserable es mi vida” y de ahí, lo demás ya lo sabemos. Entras en un mundo lleno de momentos de “reflexiones” la mayoría estúpidas por cierto, como si fueras un tipo de unos 45 años, viviendo sin alguna razón.
Ahora que escribo todo esto, me siento imbecil. Puedo darme cuenta de las cosas que hago y lo ridículas que son. Pero a decir verdad, esto es como una droga. Algo que puede manipular mis emociones. Quizá jamás terminaré de saber porque, o de entender la complejidad de mi masa encefálica llamada cerebro. Alguna de mis teorías dice que el origen de este instinto depresivo fue gestado en los primeros años de mi vida, cuando era un niño. Recuerdo todas esas caricaturas donde siempre había un personaje o personajes que andaban en búsqueda de un ser amado y las historias siempre eran fatales e inmensamente entristecedoras, como el Jay y los guerreros rodantes, o como la pinche Ranita Demetán. Recuerdo también al tragiquísimo Remi, que era como la versión masculina de Candy Candy y podría citar un chinguísimo más de ese estilo de caricaturas. Y de la música, ni hablar de la música. El gran Francisco Gabilondo Soler alias “Cri-Cri” tenía canciones que musicalmente poseían una gran carga nostálgica y depresiva. Quizá sus letras no eran tan grises, pero ahora que he crecido y de repente escucho algo de él, me doy cuenta cuán triste es.
También recuerdo haber crecido con los gustos musicales variados dentro de mi hogar. Mi madre, por su lado, siempre ha sido “fan” de los majestuosos Beatles. Imaginen a mis escasos 5 años, recordar a mi madre cantando “Michelle” o “Don’t Let Me Down” o “Yesterday”.
Pero en realidad creo que lo que mas me fregó, fue lo que mi amado padre solía escuchar. Recuerdo esos discos de vinil que todas las tardes papá acostumbraba poner en el toca-discos de la sala de la casa, ya con unas cervezas encima y después de un día de arduo trabajo. Viéndolo así, yo creo que mi padre sufría del mismo mal que su hijo, lo cual me hace pensar que también puede ser un mal genético. Bueno, uno de los grupos mas emblemáticos de esos días eran los Ángeles Negros. Esas pinches guitarras llenas de “reverb” y las vocales del Germaín, hasta la fecha destrozan mi alma. A pesar de lo que muchos piensen, todos esos grupos de esa época, eran sumamente depresivos.
Y así podría citar infinidad de situaciones que tal vez detonaron al neurótico-maniaco-depresivo que soy ahora. No podría agregar más. Creo que me iré a llorar en algún rincón, pero eso si, con mucha dignidad, nada de puterías como esos pinches “emos”, que ojala desaparezcan pronto de la faz de la tierra, sino, tendré que matarlos uno a uno y después escribir algo sobre eso.
Atte. El Hijo Del Chawistle.

4 comentarios:
aaaaaaaaaaa
yo creo ke si eres un emo d closet
XD bueno no vdd iiuuuukkk
ke tienes contra candy candyyyy
jajaja yo la amaba :)
todo lo ke scribes me gusta mucho
ya t lo habia dicho mensis
has una entrada ahora sobre los emo va¿ XDXDXD
Ves? Lo que le decía al Ferch, Dios nos hace y el Diablo nos junta. Traemos en el cráneo más o menos las mismas ideas y complejos, vamos, hasta las mismas pinches frases nos deambulan en la cabeza. Un sabor a melancolía no es necesariamente una mala cosa, menos si es aderezada con buen folk, como en tu caso, o el mentado post-rock en el mío.
Salucita de la buena por ese mi Chawistle's Son
Esta bueno eso de las caricaturas.
Creo que gran parte de nuestros pedos existenciales radican en todo lo que nos metieron en la cabeza cuando eramos escuincles...
Muy buen post carnalito.
:O
interesante x cierto..
y demas x los q te escribieron..
amor..
te amo sabias esoo no??
espero verte pronto
ojala sea yaaa..
q vamos a hacer???
:(
te amo
tu nat
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